El pasado jueves vivimos en nuestro colegio una de las celebraciones más especiales del calendario cristiano: la fiesta del Corpus Christi, una jornada que nos ayudó a recordar y agradecer la presencia de Jesús Sacramentado entre nosotros.
La Eucaristía es el memorial de la Pascua de Jesús. En ella recordamos su entrega por amor, su muerte y su resurrección, que siguen siendo fuente de vida y esperanza para todos los cristianos. Cada vez que celebramos la Eucaristía, hacemos presente ese gran regalo que Jesús dejó a sus discípulos y a toda la Iglesia.
Como comunidad educativa cristiana, queremos que nuestros alumnos descubran que Jesús no es solo una figura del pasado, sino alguien que continúa caminando a nuestro lado. Por ello, dedicamos un tiempo especial a la adoración, compartiendo momentos de silencio, oración y reflexión ante el Santísimo Sacramento.
La celebración culminó con una sencilla y emotiva procesión por las instalaciones del colegio. Acompañamos a Jesús Sacramentado con respeto, alegría y recogimiento, expresando públicamente nuestra fe y nuestro deseo de que siga siendo el centro de nuestra vida escolar.
Durante el recorrido, las voces de alumnos, docentes y familias se unieron para cantar El Único Rey, un canto lleno de esperanza que nos recordó que Jesús es luz, guía y ejemplo para todos nosotros.
Agradecemos a todas las personas que hicieron posible esta celebración y, especialmente, a nuestro alumnado por su participación, ilusión y actitud ejemplar. Que esta fiesta del Corpus nos ayude a seguir construyendo una comunidad educativa donde el amor, el servicio y la fraternidad sean reflejo de la presencia de Jesús entre nosotros.
“Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mt 28,20).







