LA TRADICIÓN DE MONTAR EL ÁRBOL DE NAVIDAD

Llegamos, quizás a la época más entrañable del año, la NAVIDAD, una época especialmente importante para todos los que somos cristianos, en la que, a pesar de las comidas, regalos, reuniones con familia y amigos, debemos centrarnos en el hecho más importante: el Nacimiento del Hijo de Dios, Jesús, un niño que nos nace cada 25 de diciembre y que debe estar presente de forma muy especial en nuestro corazón.

Todas estas fiestas están cargadas de tradiciones con orígenes y simbología que apenas conocemos, ponemos nuestras casas bonitas, adornadas con belenes, árboles, luces, velas y estrellas. Vamos a intentar descifrar algunos de los significados de estas tradiciones.

Cada año parece que estos elementos navideños, como el belén o el alumbrado de las calles, se empiezan a poner en fechas más tempranas, aunque la costumbre más extendida es esperar para poner el árbol y el Belén el día 8 de diciembre y se mantiene hasta el día 6 de enero, día de la Epifanía del Señor.

Uno de los símbolos más característico de estas fechas navideñas es el árbol de Navidad. Llenamos nuestras casas, calles, plazas, tiendas, jardines y centros comerciales, de pinos decorados con luces, guirnaldas, bolas navideñas, ángeles, estrellas…

¿Por qué ponemos el árbol de Navidad el 8 de diciembre?

Muchos somos los que aprovechamos, el puente que suele haber a principios del mes de diciembre para colocar el árbol de Navidad en nuestras casas. Aunque la mayoría pensemos que hacemos esto debido a que pasamos más tiempo en casa porque son días no laborables ni lectivos, lo cierto es que tiene otra explicación.

A través de la Ineffabilis Deus, la carta que escribió el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, se declaró el dogma de la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. Así, a partir de ese año, el 8 de diciembre es la fecha anual marcada para la celebración de La Inmaculada Concepción. 

Así que es a partir de esta fiesta religiosa por la que se tiene la costumbre de poner el árbol de Navidad alrededor del día 8 de diciembre que, al igual que el resto de las tradiciones referidas a la Navidad, tienen una referencia cristiana. 

Es cierto que el árbol de Navidad no es exclusivamente un elemento del cristianismo, ya que en otras culturas se ha llevado a cabo la decoración de árboles desde la antigüedad. Sin embargo, debemos tener en cuenta que las figuras con las que decoramos nuestros árboles tienen también su simbología religiosa:

 Los lazos simbolizan a la unión familiar, las campanas que cuelgan de puertas y ventanas o de las ramas del abeto, representan la alegría del nacimiento de Jesús y las luces eran las antiguas velas, que representan la luz de Cristo. La tradición de encender velas en Navidad dicen que se remonta a cuando la Virgen María trajo al mundo al Niño a la luz de una vela en el pesebre de Belén, el ángel fue el encargado de anunciar a María que iba a dar a luz al niño Jesús. Para otorgarle el lugar que le corresponde, suele colocarse en el Portal de Belén y en la cima del árbol de Navidad, simbolizando el amor y la bondad, y la estrella que culmina en lo alto del árbol, hace referencia a la estrella del Belén que guió a los Reyes Magos y alumbró su camino al Niño Jesús. 

De igual forma, cada familia tiene la tradición de poner un belén en su casa.  Esta tradición surgió en el siglo XIII, cuando San Francisco de Asís, pidió permiso al Papa para representar un belén viviente. Y así lo hizo en 1223, en una cueva de la localidad italiana de Greccio, desde entonces, cada año, y poco a poco, los franciscanos fueron extendiendo esta tradición.

En España esta tradición estuvo muy influenciada por, el rey Carlos III, el cual en torno a 1776, encargó a los artesanos Napolitanos, que llevaban desde el siglo XV fabricando belenes de barro, un belén para regalar a su hijo. Los nobles de la época quisieron emular al monarca y también compraron belenes para decorar sus casas y palacios.

Con el pasar de los años y gracias a la fabricación de figuras más sencillas y baratas, el belén llegó a casi todos los hogares españoles y hasta nuestros días. En la actualidad es raro no poner en un lugar privilegiado de su hogar un belén cada Navidad.

En nuestro colegio, donde celebramos con alegría el nacimiento del Hijo de Dios, adornamos cada clase, pasillo o rincón para demostrar que cada árbol, adorno, guirnalda o belén es señal de que para nosotros es una auténtica fiesta celebrar el nacimiento de Jesús cada año.

¡Que el niño que ha de nacer este 25 de diciembre ilumine vuestros corazones y os llene de luz todo el 2022!

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