LA EDUCACIÓN MUSICAL EN EL CURRÍCULO EDUCATIVO

Mucho se ha hablado de la presencia de la Educación Musical en el currículo, de su inclusión y permanencia más o menos amplia según el nivel educativo y la administración competente en esta materia. Sin embargo, en medio de la polémica suscitada en ocasiones, los beneficios que la Música puede aportar a la educación integral de los niños durante la edad escolar va mucho más allá de lo puramente académico.

Compañera incondicional del ser humano desde su práctica aparición sobre la superficie terrestre, la Música ha gozado tradicionalmente de una posición más que lúdica en el ámbito de la lógica matemática o la dimensión espiritual de la persona. Relacionada a veces desde la perspectiva histórica con la política, la economía, la religión o la ética, ha perseguido tanto en el pasado como en el presente el desarrollo moral del individuo, y por ende, la educación del ciudadano.

Así ocurría con el ethos en la Grecia antigua, cuna de la civilización occidental, en la que se atribuía a ciertas melodías la capacidad de alterar el estado anímico de los seres vivos. En este sentido Platón, el universal filósofo, mantiene la necesidad de que la educación musical comience cuando aún la edad es temprana para alcanzar la virtud. Esto se consigue desarrollando entre otras facetas el carácter personal, mediante el desarrollo de disciplinas tan sugestivas como la música.

El concepto filosófico acuñado por Aristóteles contempla la música como una parte fundamental de la educación de los ciudadanos, ya que provoca o modera las pasiones e incide en la estabilidad moral de los ciudadanos y por lo general en la estabilidad política de la polis.

Será San Isidoro de Sevilla, puente entre el pensamiento clásico y el medieval, el que afirme en sus Etimologías que “sin la música ninguna disciplina puede ser perfecta, puesto que nada existe sin ella”. Su posterior inclusión en el Quadrivium medieval (aritmética, geometría, música y astronomía) y la dialéctica establecida entre la música teórica y práctica durante los siglos siguientes, darían paso a la aparición de los conservatorios a lo largo del siglo XIX. La definitiva inserción de la Educación Musical en el sistema educativo se produce en el siglo XX, por medio de lo que se conoce como métodos activos impulsados por célebres pedagogos musicales como Dalcroze, Willems o Carl Orff entre otros.

Lo cierto y verdad es que esta reflexión nos ayuda a contemplar con retrospectiva el papel integral que posee la Música en lo que a la educación del ser humano se refiere.

La memoria y la creatividad se ven especialmente beneficiadas por el estudio de la música desde los tres aspectos básicos tal como se estipula en los contenidos del área para la etapa de Primaria: la escucha, la interpretación musical y la danza. Tres elementos interrelacionados entre sí que persiguen potenciar la creatividad y la agilidad mental, facilitando de este modo la solución de problemas de forma imaginativa. Asimismo, a través de la práctica musical se estimulan áreas del cerebro que favorecen una mayor capacidad de atención y concentración, estimulado la voluntad de los alumnos para ser constantes en las tareas cotidianas.

Desde la perspectiva psicoevolutiva la escucha musical estimula la memoria auditiva, forjando habilidades motoras y rítmicas sobre todo en edades más tempranas. Esto conlleva el aumento de capacidades en la coordinación de movimientos, interiorizando rutinas de aprendizaje que ayudan a construir las estructuras cognitivas.

La interpretación favorece el desarrollo psicomotriz, ayudando al individuo a  incrementar la seguridad en sí mismo, fomentando cauces de socialización con el resto de compañeros y creando al mismo tiempo vínculos de confianza.

Como complemento a los dos aspectos anteriores, la danza agiliza la memoria gestual, reduciendo igualmente el nivel de estrés y funcionando como terapia grupal que genera endorfinas y reduce el riesgo de sufrir cuadros de ansiedad. Su práctica ayuda entre otras cosas a la resolución de problemas de relación por falta de autoestima, especialmente en alumnos más cercanos a la adolescencia.

 

En síntesis, la escucha o la práctica musical en edad escolar optimiza la educación integral del alumnado haciendo mejores personas. Genera alto grado de estímulos tanto desde el punto de vista de la sensibilidad como de la estabilidad emocional y en definitiva nos anima a seguir construyendo como docentes y educadores la sociedad del futuro.

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